Alberto I, rey de los belgas

Alberto I, rey de los belgas

8 de abril de 1875, Bruselas, Bélgica - 17 de febrero de 1934, Marche-les-Dames, Bélgica

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Gobernante Líder militar Hombre de Estado Era moderna Belga

Alberto I (r. 1909–1934), conocido como el «Rey Soldado» o el «Rey Caballero», ascendió al trono belga tras la muerte de su tío, Leopoldo II. Nacido en Bruselas en 1875, se casó con Elisabeth de Baviera y fue padre de Leopoldo III, Carlos y María-José. Serio, reservado y de mentalidad técnica, Alberto cultivó intereses por la ingeniería, la ciencia y el mundo alpino.

Su prueba definitoria llegó en agosto de 1914 cuando Alemania invadió en violación de la neutralidad belga. Alberto se negó a abandonar suelo belga, asumió el mando directo del ejército y ancló una defensa tenaz a lo largo del frente del Yser, ayudado por inundaciones estratégicas que detuvieron el avance alemán. Se convirtió en un símbolo de resistencia firme, visitando las trincheras, compartiendo las penurias con los soldados y coordinando cuidadosamente con los comandantes aliados mientras salvaguardaba la soberanía de Bélgica.

Tras la guerra, Alberto apoyó una modernización mesurada de la monarquía constitucional. Bajo su reinado, Bélgica adoptó el sufragio masculino universal (1919) y avanzó en la igualdad lingüística, culminando con la neerlandización de la Universidad de Gante (1930). Fomentó la solidaridad social y la renovación industrial, esforzándose por unir a una nación fracturada tras la ocupación y las pérdidas sufridas.

Como mecenas del saber y el descubrimiento, Alberto impulsó la ambición científica, apoyando notablemente la creación del Fondo Nacional para la Investigación Científica (F.R.S.–FNRS) en 1928. Ese mismo año, él y la reina Elisabeth fueron los primeros monarcas belgas reinantes en visitar el Congo Belga, donde Alberto instó a mejorar la administración, la infraestructura y la educación —enmarcadas, en sus palabras, por el deber y la responsabilidad humana.

Apasionado del montañismo, Alberto hallaba sosiego en las alturas que tanto amaba. En 1934 murió en un accidente de escalada en Marche-les-Dames, un final abrupto que profundizó la veneración pública. Su memoria perdura como la de un soberano constitucional que combinó el coraje en la guerra con la moderación en la victoria, y que buscó la unidad entre clases, lenguas y regiones de Bélgica.

Lo que dejo

  • Encarnó la determinación nacional al defender la neutralidad belga y liderar el ejército en el Yser.
  • Promovió la reforma democrática, incluyendo el sufragio masculino universal y la igualdad lingüística.
  • Mecenas de la ciencia y la cultura, apoyando al F.R.S.–FNRS y el progreso educativo.
  • Modelo de monarquía constitucional: digno, comedido y cercano a sus soldados.