Antonio Salandra
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Antonio Salandra (1853–1931) fue un jurista y político italiano de tendencia conservadora-liberal que alcanzó prominencia nacional a principios del siglo XX. Nacido en Troia, en el sur de Italia, estudió Derecho y comenzó su carrera en la academia y la administración pública antes de entrar en la política parlamentaria en la década de 1880.
A lo largo de décadas en la Cámara de Diputados, Salandra ocupó varios ministerios —más notablemente el de Agricultura, Industria y Comercio— donde cultivó fama de administración ordenada y prudencia fiscal. Perteneció a la generación de estadistas que navegó la transición de la política de notables a la política de masas, buscando preservar la monarquía constitucional y el orden público.
Nombrado Presidente del Consejo de Ministros (Primer Ministro) en marzo de 1914, Salandra proclamó inicialmente la neutralidad italiana al estallar la Gran Guerra. Sin embargo, a principios de 1915 formuló la doctrina del "sacro egoismo" —que la política exterior de Italia debía guiarse exclusivamente por el interés nacional. Trabajando estrechamente con el ministro de Asuntos Exteriores Sidney Sonnino, su gobierno negoció el Tratado de Londres (abril de 1915), alineando a Italia con la Entente a cambio de promesas territoriales; Italia declaró la guerra a Austria-Hungría el 23 de mayo de 1915.
La gestión en tiempo de guerra puso a prueba el equilibrio de Salandra entre estrategia, recursos y consenso político. El estancamiento en el frente del Isonzo, las divisiones internas y el impacto de la Strafexpedition (ofensiva de Asiago) en 1916 erosionaron el apoyo parlamentario. Frente a una cámara hostil y las cargas de una guerra prolongada, Salandra dimitió en junio de 1916 y fue sucedido por Paolo Boselli.
En los años posteriores, Salandra permaneció como un influyente estadista veterano y comentarista. Reflexionó sobre la neutralidad, la política de alianzas y los fines de la guerra de Italia en ensayos y memorias, manteniendo su convicción de que la prudencia estadista debe alinear los ideales con los intereses concretos de la nación. Murió en Roma en 1931, dejando un legado complejo como el primer ministro que condujo a Italia a la Primera Guerra Mundial.
Lo que perdura
- La articulación del "sacro egoismo": una declaración franca de que el interés nacional debe guiar la política exterior.
- El liderazgo durante el giro decisivo de Italia de la neutralidad a la intervención en 1915.
- Un modelo de gobernanza cautelosa y legalista en medio del tumulto de la política de masas y la guerra total.