Luigi Cadorna
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Luigi Cadorna fue uno de los líderes militares más trascendentes—y polémicos—de la Primera Guerra Mundial. Nacido en 1850 en el seno de una distinguida familia militar—su padre, Raffaele, dirigió la toma de Roma en 1870—Cadorna ascendió en las filas del Ejército italiano durante fines del siglo XIX. En 1914, en vísperas de la entrada de Italia en la guerra, fue nombrado Jefe del Estado Mayor, encargado de transformar un ejército de reclutamiento masivo en rápida expansión en una fuerza capaz de desafiar al Imperio austrohúngaro.
Como comandante, Cadorna abrazó una doctrina intransigente que enfatizaba la ofensiva. En el Frente del Isonzo, desde 1915 hasta 1917, lanzó una serie de ofensivas duramente disputadas con el objetivo de romper las defensas montañosas. Estas batallas cobraron un terrible tributo en las fuerzas italianas y proporcionaron ganancias territoriales limitadas, reflejando el estancamiento y desgaste que caracterizaron la Gran Guerra.
El estilo de mando de Cadorna fue célebremente austero. Exigía obediencia estricta e impuso severas medidas disciplinarias, creyendo que la cohesión y el rigor compensarían la escasez de material bélico y el terreno difícil. Sus críticos sostienen que esta inflexibilidad asfixió la iniciativa, minó la moral y condujo a asaltos frontales poco imaginativos contra posiciones bien preparadas.
El punto de inflexión llegó con la Batalla de Caporetto (octubre de 1917), cuando fuerzas austro-alemanas combinadas quebraron partes del frente italiano. En medio del colapso y la retirada hasta el río Piave, Cadorna fue relevado del mando y reemplazado por Armando Diaz. Posteriormente representó a Italia en el Consejo Supremo de Guerra aliado y dedicó los años de posguerra a defender su actuación, alegando que la interferencia política y fracasos locales—no su estrategia—fueron decisivos en Caporetto.
En 1924, bajo Mussolini, Cadorna fue nombrado Mariscal de Italia, un nombramiento que en parte rehabilitó su figura. Su legado sigue siendo objeto de intenso debate: para algunos, fue un modernizador disciplinado que mantuvo unido a un ejército frágil en condiciones casi imposibles; para otros, encarnó el dogmatismo rígido y la dureza que llevaron a Italia a la catástrofe antes de la recuperación bajo Diaz.
Evaluación y legado
- Arquitecto de las campañas del Isonzo: Doctrina ofensiva persistente en la guerra de montaña.
- Disciplina y control: Instituyó medidas severas que moldearon la cultura del ejército, para bien y para mal.
- La lección de Caporetto: Un caso de estudio sobre liderazgo, logística, moral y límites doctrinales.
- Controversia de posguerra: Las investigaciones oficiales criticaron su mando; los honores posteriores complicaron la memoria pública.